Hormigas que hablan

Un viejo texto que quiero compartir con ustedes, no lo retoqué ni nada porque no lo quiero contaminar de los años que han pasado. Lo prefiero así, con esa edad intacta.


A decir verdad no creí que lo iba a necesitar, pero no puedo mentir a mis dedos quienes son los que están redactando estas líneas, sienten un cosquilleo así como cuando se duerme alguna parte del cuerpo y empezás a sentir hormigas que van y vienen. Esa es la sensación que, valga la redundancia, siento cuando quiero escribir.(Digo valga la redundancia pero lo coloco de igual modo al término, se que podría haber utilizado la expresión: "eso es lo que siento cuando quiero escribir" y bla bla bla... pero no. Es una sensación que siento. Hay sensaciones que entran por los ojos, por los oídos, por el tacto. Pero esta es por dentro)

Quizás en unos años lea esto y diga cómo ha influido Cortázar en mi escritura, se nota a millares de kilómetros que disfruto utilizar recursos que he podido apreciar (y descubrir) de la literatura cortazariana. Pero qué le vamos a hacer, esto es lo que he aprendido y algunas cosas las he aprehendido y las estoy empleando ahora (aunque usted lector no se de cuenta o no lo logre percibir)

Qué libre me siento aquí frente a mi monitor y escuchando música de mi agrado, mientras mi cabeza da vueltas y vueltas para ir hilvanando cada palabra que se me viene a la mente. Hace mucho no experimentaba la hermosura del arte de escribir, si ya la palabra LiberArte lo indica. Librarse a través del Arte.

El acto de escribir lo conocen pocas personas; tal vez la mayoría conozca lo que es copiar, redactar, transcribir, apuntar, y etcéteras interminables (ojo: que esos términos se pueden utilizar muy bien como sinónimos pero no son lo mismo). Escribir es ser libre. Escribir es sentirse una sola persona, que cada parte de su cuerpo esté unida con sus dedos o con su lapicera o lápiz. Es ver cómo las palabras van pasando desde la mente al corazón (o desde el corazón a la mente) y se dirigen mediante movimientos raros por el cuerpo hasta llegar a la punta de los dedos de las manos... Aunque no crea usted, estoy viendo como las palabras "aunque, no, crea, usted" han pasado por mis brazos y terminaron ya en mis dedos, al igual que estas últimas palabras que han servido de despedida: "al, igual, que, estas, últimas, palabras, que, han, servido, de, despedida".



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